¿Un blog en 2025? Sí.
Hoy día vivimos una época de hiperconexión digital y de desconexión de la realidad. Cada día pasamos más tiempo en Internet, y no precisamente en un Internet Libre, sino anclados a una aplicación de RRSS cuyo único objetivo es mantenerte enganchado a la pantalla. Por eso defiendo los blogs: porque tú decides qué publicar y cómo hacerlo, y tú decides cuándo y a quién leer.
Porque la libertad es la primera virtud del hombre, y no podemos permitir que una multinacional, con algoritmos pensados únicamente para generar dopamina y hacerte adicto, nos controle.
Por eso mismo estamos aquí: porque uno (yo) quiere expresarse libremente, y otros (ustedes) quieren leer a una persona, no a un algoritmo.
Ciertamente, los blogs tuvieron su cumbre y su época dorada en los 90 y los 2000. Fue una época que yo no viví... o bueno, sí, viví su decadencia. No vi la cumbre, pero sí recuerdo cómo, hace no tanto, buscabas algo en Internet y salían miles de webs y blogs personales. Ahora solo hay tutoriales de YouTube e hilos de Twitter (ahora X, ¿no? Me he quedado obsoleto en ese sentido, nunca me interesó Twitter). Por eso estoy aquí: porque añoro una época que no viví y porque he sido testigo de la decadencia y la caída de esa era.
Por todas estas razones, este es un lugar libre, al menos para mí. Supongo que aquí hablaré de mi vida, de mis estudios y de mis proyectos. Y no solo será teoría: este sitio mismo es una declaración de intenciones. Está construido sobre Zola, gestionado con NixOS y diseñado a mano, sin rastreadores ocultos. Aquí habrá código, habrá ingeniería y, sobre todo, habrá soberanía tecnológica.
Esa es la magia de esto: tengo libertad para rehacerlo TODO mañana mismo si me canso de cómo se ve o se siente, porque he sido yo quien lo ha programado. Si quieres seguir este viaje sin algoritmos de por medio, el botón de RSS está ahí arriba a la derecha. Úsalo.
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