Sobre el autor, la soberanía, la trinchera y las estrellas.

Lo que hay detrás del teclado

No busques aquí un currículum ni una biografía corporativa. Soy programador, hispanista y, sobre todo, un disidente de la inercia moderna.

Mi relación con la tecnología nació de la curiosidad, no de la academia. Empecé siendo un chaval temerario que rompía cosas para ver cómo funcionaban, peleando con líneas de Java y scripts de Python hasta la madrugada. Aprendí a programar por pura terquedad, descubriendo que el código es el único lenguaje donde, si algo se rompe, la culpa es exclusivamente tuya.

Esa lección forjó mi carácter: no acepto cajas negras.

Soberanía o Nada

Hoy, mi guerra no es solo aprender lenguajes, sino conquistar la soberanía tecnológica.

Vivimos en un feudalismo digital donde alquilamos nuestra vida a grandes corporaciones. Me niego a ello. Defiendo el self-hosting, el Software Libre y la robustez de sistemas como NixOS porque creo que la libertad empieza por ser dueño de tus propias herramientas.

Odio la web moderna: lenta, obesa y llena de espías. Por eso este sitio es un retorno a la esencia. HTML crudo, CSS ligero y respeto por tu tiempo. Lo que ves es lo que hay.

Dios, Patria y Código

La técnica sin espíritu es una jaula. Soy uno de los fundadores y Coordinador General del Partido Nacional Hispanista porque entiendo que la batalla cultural es tan vital como la tecnológica.

Busco restaurar una visión del mundo que combine la tradición hispánica con la innovación necesaria, lejos del nihilismo que impera hoy. La política, para mí, no es un juego de escaños, sino la defensa de una cosmovisión.

Alcanzando las estrellas

Junto a unos camaradas nos propusimos lo imposible: tocar el cielo. Así nació el Proyecto ONZA Φ, un intento de cohete de propulsión sólida. De aquel sueño solo llegamos a construir el motor. La falta de recursos y la inexperiencia nos cortaron las alas, pero el golpe de gracia fue un fallo informático que eliminó casi todo el registro documental del proyecto. Solo quedó nuestra memoria.

Lejos de rendirnos, decidimos formalizar la ambición. Fundamos la Asociación de Cohetería Experimental de Cádiz (ACEC), de la que actualmente soy Director Técnico.

De las cenizas de la memoria surge ahora el ONZA Ψ, un nuevo vector con un objetivo superior: ya no nos conformamos con que despegue; queremos datos, queremos altura y queremos rigor.

Aquel desastre informático del primer ONZA me dejó una cicatriz y una obsesión: la reproducibilidad y los backups. Mi insistencia actual en sistemas indestructibles nace de ahí: no permitiré que el olvido devore nuestro trabajo nunca más.

Nuestro lema reza:

"O alcanzamos las estrellas, o las vemos caer sobre nosotros."

Una frase que combina la ambición poética con una advertencia muy literal sobre la seguridad en la propulsión sólida.

Nota al pie: Sobre el nombre ONZA

Este nombre surge como homenaje al grupo de rock progresivo ONZA (ahora ONZAProg), cuya inspiración artística y docente motivó a los fundadores a unir ciencia, arte y espíritu.

Zona de Pruebas y Error

Este blog no es un escaparate; es un taller con el suelo manchado de aceite. Es mi zona cero, mi búnker y mi laboratorio.

Aquí publicaré:

  • Ingeniería de combate: Cómo levantar servicios soberanos y sobrevivir a Linux.
  • Reflexiones incómodas: Ensayos sobre política, filosofía y el destino de nuestra civilización.
  • Apuntes al margen: Ideas que necesito sacar de mi cabeza para no estallar.

Escribo para ordenarme, no para complacer. Lo que leas hoy puede cambiar mañana, porque estar vivo significa contradecirse y evolucionar.


Si buscas certezas absolutas, te has equivocado de sitio. Si buscas a alguien que piensa en voz alta mientras construye su propio camino, bienvenido.